Está de moda...
No enterarse. No querer enterarse.
No ver.
No escuchar.
No sentir.
Ser rojo (y no serlo).
Ir de tolerante (y no serlo).
Mirar por encima del hombro.
Olvidar el significado de las palabras.
Ser punk. Ser popero. Ser rockero. Ser tecno.
Estar a la moda. No estar a la moda.
Decir una cosa. Hacer otra.
Insultar.
Carecer de memoria.
Las mentiras. Las medias verdades.
El desprecio.
El miedo absurdo.
Hablar por hablar.
Callar por obligación. Por miedo. Por falta de esperanza.
Dejar de soñar.
Las tachas, el oro, las crestas, las gorras, los zapatos de bailarina plateados, las Converse All Star.
Ir de chico malo. Ir de niña buena.
(Y viceversa)
Todo.Odiar las modas está de moda. Seguirlas está de moda.
Estar harto está de moda.
Odio las modas. Y estoy harta.
¡¡Socorro!!
Qué alegría más tonta (Pereza)
Estoy preparando un post que merezca llamarse post: resumiendo, algo leíble. O que intente serlo. A lo largo de estos días me asaltaron tantas ideas que ya no sé ni por donde empezar, pero con un poco de trabajo duro conseguiré pulir algo. Mientras tanto, me dedico a postear canciones a las que me he hecho adicta. Para que no se diga que no hago nada ;)
Ésta en particular la pongo porque me sube el ánimo, con ese ritmo tan simplón y esa letra tan pegadiza. Y porque me viene como anillo al dedo. Porque últimamente no se me va la sonrisa tonta de la cara: porque lo vi, porque quiero verlo. Porque voy a tener que esperar, pero... la espera va a valer la pena. Porque es primavera, porque hay sol y hace calor, porque ya se termina el curso de una vez por todas. Porque estoy en un buen momento y no quiero desaprovecharlo. Porque estoy contenta. Porque estoy alegre. Y sí, es esa alegría tontona e inexplicable, absurda, extraña. Pero me encanta.
Microcuento (yo también puedo)
Cuando regresé, el arco iris había muerto.
Ania
Él estaba apoyado en su ventana, mirando sin ver la calle de enfrente. Era incapaz de concentrarse en el mundo exterior, de sentir el calor y el aroma a verano, de disfrutar: sólo podía pensar en su historia. Había comenzado a escribirla seis meses atrás, y en el preciso instante en el que iba a terminarla se dio cuenta de que le era imposible hacerlo. Desesperado, intentó una y mil veces convencerse a sí mismo de que aquello tenía que pasar, de que era la única alternativa que tenía... de que, simplemente, no era justo dejar inacabada una historia como ésa. No lo consiguió. Ania tenía que morir; lo sabía, pero no podía permitirlo. Así que había dejado que las horas, los días, transcurrieran monótonamente sin que una sóla palabra fresca se estampara sobre el papel; claro está que esa actitud no ayudó a resolver sus problemas. Había logrado crear a la mujer de sus sueños. La mujer perfecta. Y, sin motivo alguno, la había hecho sufrir; había destruido su vida, la había dejado hecha pedazos y ahora la culpa le impedía terminar lo que había empezado. Cada vez que acercaba la pluma al papel el pulso le temblaba, se le hacía un nudo en la garganta y su vista se hacía borrosa; podía sentir cómo el dolor se retorcía y serpenteaba por cada molécula de su cuerpo, cómo desgarraba sus entrañas y se burlaba de sus dudas.Él amaba a Ania. La amaba desde el momento en que la había creado, y la frustración que le producía aquel amor imposible lo había llevado a torturarla de la manera más cruel; ahora, sólo ahora, se daba cuenta de su error. Entonces no había sido capaz de ver que cada llanto de Ania, cada temblor, cada grito de dolor, no era más que un reflejo de su propia miseria. Cuando ella lloraba, él intentaba -en vano- no hacer lo mismo; cuando ella imploraba morir, él prolongaba su vida mientras deseaba su propia muerte; y después de haber arrebatado a Ania sus últimas fuerzas, se había detenido. No paraba de pensar que podría haber sido distinto: podría haberle dado a Ania la vida que se merecía... pero de ese modo no hubiera existido aquella historia. Tenía que reconocer que esa novela era lo mejor que había escrito en su vida; sin embargo, el hecho de que hubiera sido así por el empeño que había puesto en maltratar a la protagonista resultaba perturbador. Llevaba días sin dormir, comiendo aire y bebiendo viento, y estaba comenzando a sentirse enfermo. Se preguntó qué pasaría si se muriera en ese mismo instante. Se preguntó quién se haría cargo de Ania entonces; se preguntó si todos se olvidarían de ella y la dejarían para siempre desangrándose, con las heridas abiertas e implorando por un fin cercano, llorando, ahogándose en su propia sangre. Tal vez no, tal vez algún alma caritativa decidiera continuar su obra y darle una segunda oportunidad... Se respondió que no. Se respondió que tenía que seguir vivo hasta que colocara el punto y final a la vida de Ania; nadie haría el trabajo sucio por él, nadie se interesaría tanto por ella. Porque nadie, absolutamente nadie, sentía un amor tan profundo y devastador por esa mujer. Nadie excepto él.El sonido de unos golpes en la puerta lo sacó de su ensimismamiento. Lentamente se dirigió hacia ella y la abrió con desgana. Hasta que la vio. Ahí estaba ella, frágil y hermosa, tal como la había imaginado. Ania, su Ania, le devolvía la mirada desde el otro lado de la puerta; él no atinó a hacer nada, sólo contemplar su belleza, mientras su corazón se desbocaba y su alma se hacía añicos.Ella se acercó con una mezcla de ligereza y elegancia y depositó un beso dulce en los labios de su creador; él se quedó petrificado -más aún- y sintió como unas lágrimas amargas resbalaban por sus mejillas. Después de unos momentos fue por fin capaz de moverse, y lo único que pasó por su mente fue que quería besarla de nuevo. Lo hizo, como si fuera el primer y último beso que iba a dar en su vida; lo hizo, y ella se dejó amar. Por una vez.Cuando sus pulmones suplicaban por una gota de aire, se separaron. Ania pasó su mano por el rostro de él, secando sus lágrimas. Él no dejaba de temblar; de dolor, de frío, de ansiedad, de miedo. De amor.-Lo siento -dijo por fin, tomando la mano de Ania entre las suyas-. Dios... qué hice? -susurró, al tiempo que el llanto ahogaba sus palabras- Yo no quería, no quería, nunca...-Ya lo sé -dijo ella, abrazándolo.-Te amo, Ania -confesó él, consciente de lo ridícula que sonaba aquella frase saliendo de sus labios-. Te amo.-Entonces... Silencio. Demoledor, definitivo.-No. No... eso no. -Sí, sí...-Pero...-Por favor -rogó ella, comenzando a llorar- Por favor.Eso fue demasiado para él, la gota que colmó el vaso, la puntada de dolor que necesitaba para decidirse. Asintió con la cabeza. Ania le dio un ligero beso, el más fugaz de todos, el más dulce y el más amargo; el más doloroso, o en otras palabras, el último.Él se adentró en su hogar y se dirigió sin dilación hacia el escritorio donde un manuscrito descansaba imperturbable, inmóvil y terrible, esperándolo, llamándolo. Se sentó y tomó su pluma lentamente. Durante unos segundos permaneció estático, buscando las palabras adecuadas para un final digno, definitivo y ciertamente doloroso. El gran final, pensó. Y escribió. Escribió como un poseso, sin parar, sin pestañear, sin importarle el tiempo ni las señales que sus órganos le enviaban desesperadamente, comunicándole sus necesidades más urgentes. Tenía sueño, hambre, y frío; el sol veraniego había desaparecido y la brisa nocturna le estaba jugando una mala pasada... a su cuerpo. A él no. Entonces llegó el momento; su mano se detuvo, la pluma suspendida sobre el papel, a la espera de colocar el punto y final de aquel calvario. Cuando estaba realizando el fatídico movimiento de apoyar la pluma, alcanzó a oír un débil "gracias" proveniente de ninguna parte y proferido por la voz más triste que había oído jamás; y sintió como, irreversiblemente, su corazón se rompía en mil pedazos mientras asesinaba al único y verdadero amor de su vida.
Instantes memorables
Este post va dedicado a aquellos momentos de la vida de uno que sirven para que uno aprenda algo nuevo, o simplemente se oiga ese 'click' en la cabeza que significa que se te prendió la lamparita, que entendiste algo (¡por fin!) o que ya sabés que "por ahí no tenés que volver a pasar". Ésto es sólo una muestra: habrá más cuando los recuerde, porque por desgracia o por fortuna he tenido bastantes.Námber uan:(Alrededor del 22 de marzo pasado)Madre (enojada, gritando): Tenés 16 años, sabés lo que significa eso?!? Signific...Yo: Sé lo que significa para mi. Para vos, no tengo ni idea.Madre: Dejame terminar! Que tengas 16 años significa que lo más importante de tu vida es ESTUDIAR!Yo: No. Lo más importante de mi vida es... vivir.(Resultado: Todavía estoy castigada)Námber chu:(Verano de hace un par de años. Hechos reales... I swear)Voy tranquilamente caminando por la calle. El calor es asfixiante. Tengo puesta una remera corta, voy con el ombligo al aire. Me cruzo a un grupo de monjas, mínimo 3, no recuerdo exactamente cuántas. Me miran. Se quedan con la boca abierta. Se paran.Monja 1: Pero... qué falta de respeto!Monja 2: Esto es inmoral, totalmente inmoral!Monja 3: La juventud no sabe respetar a los mayores, ni a sí misma...Monja 1: Por el amor de... por qué no te tapas?Yo: ... (O_____O)Monja 1: No lo entiendo, de verdad no lo entiendo...Yo sigo caminando. Primero me da bronca. Segundos después... soy incapaz de contener la risa. (Resultado: A éstas nunca más las volví a ver, pero... cada vez que me cruzo con una monja por la calle, y me saluda -porque tienen la costumbre de saludar a todo el mundo-, la miro con indiferencia y no contesto. Ya sé, no está bien generalizar. Soy mala persona, y qué? ;))Námber trí:(Verano pasado. Aquel día iba vestida enteramente de negro. Porque sí, porque me gusta el negro. Igual que el rojo, y el violeta...)Chico: ¿Tú eres gótica, no?Yo: No.Chico: ¿Heavy?Yo: No.Chico: ¿Punky?Yo (mirándolo incrédula): NO!Chico: Ah.... eres Numetalera!Yo: ¡NO! No, no, y no!Chico: ¿Entonces qué eres?Yo: Mmmm.... ¿persona, por ejemplo?(Me mira incómodo)Yo: Mujer, 16 años, raza blanca, 1,71 metros, nacionalidad Argentina.... algo más?Chico: ¿Orientación sexual?Yo: Heterosexual. Por?(Se encoge de hombros)Yo (viendo mi oportunidad de oro): En realidad soy necrofílica, ante todo.Chico:.... ¿Qué es eso?Yo: (intentando no reírme) Me gustan los muertos, ya sabes... se dejan hacer de todo! (sonrisa encantadora)Chico:... (O_OU)(Resultado: No me volvió a hablar jamás. Evidentemente, no me importó demasiado...)
Esos días de poesía
Supongo que todos (menos los afortunados de siempre) hemos tenido nuestra época de poesía cursi. Yo tuve la mía, y todavía la tengo a veces. Esto lo escribí hace un tiempo, apareció en mi blog anterior y ahora decidí traerlo a la vida nuevamente, más que nada porque estoy prácticamente en la misma situación en la que estaba cuando las palabras brotaron de mi perdido cerebro. Moraleja: la historia se repite (por si alguien todavía no lo sabe). Llevaba por título "Antología de Pensamientos (II)" (seh... no sólo este crimen tiene parte I, sino que existe la parte III).Quiero mirarte una vez más,porque no soportaría olvidar tu rostro.Quiero mirarte una vez más, porque sólo así me siento segura.Quiero mirarte una vez más...porque sólo entonces puedo soñar.Quiero mirarte, sólo eso.Quiero decirte (de nuevo)que este mundo me importa muy poco;y que me siento afortunada si te veo pasar. Sólo pasar,sólo existir.Quiero verte... Siendo.Porque tu sola existenciame ha derrumbado.Porque amo el caos.Y vos creaste el más lindo,sí,el más desastroso,sí...El más mío,el tuyo.Quiero verte a vos...A vos.
No quiero vivir muchos años.No quiero vivir.No quiero cuidarme, ni ser perfecta.No quiero esperar en vano.No quiero pensar en lo que va a pasar mañana.Ni hoy.No quiero sentirme inútil.No quiero hacerle caso... a ella.No quiero preocuparme (por vos).No quiero entender que nada es lo que parece;no quiero saber que nada es como es.No quiero ser yo hoy, y mañana ser otra;no quiero esperar a que el tiempo decida.No quiero ser lo que los demás quieren que sea.No quiero pasar a nadie.No quiero creer que los últimos serán los primeros;no quiero que haya "últimos" ni "primeros."No quiero sentir frío. No quiero que seas duro conmigo.No quiero ser incapaz de penetrar en tu mirada.No quiero escucharte poco.No quiero que se termine la música;no quiero vivir en silencio.No quiero que me interpretes. Que intentes entender todo lo que hago.No quiero que me encasilles.No quiero despertar de aquel sueño. No quiero perderte.No quiero tener miedo. No quiero que me tengas miedo.No quiero que me manipulen; no quiero que decidan por mí.No quiero volver a sentir eso.Ni aquelllo.No quiero verte mal;no quiero hacerlo mal.No quiero morirme sabiendoque podría haberlo hecho mejor.No quiero arrepentirme.No quiero que te arrepientas.No quiero olvidar... no quiero olvidarte.No quiero que me olvides.
No, no debería quererte.
Y te quiero.(Vos no.No, no debería saberlo.Pero lo sé.Vos no...Lo sé.)
La noche de Brokeback
Hermosa historia. Hermosos muchachos. Hermosos paisajes. Hermosa música. Hermosa película. Sencillamente... hermosa. Este domingo, el Imperio entrega sus mundialmente famosos Oscar, esos premios que a veces dan a las buenas películas y que generalmente se llevan las más taquilleras. Y ya se sabe que la ecuación taquillero = bueno es más falsa que la jeta de Susana Jiménez, Mirtha Legrand y Moria Casán... juntas. Pero a veces se cumple. Así que ahí estaré, ingiriendo más cafeína de la normal, sólo para apoyar a estos chicos que consiguieron hacerme llorar, algo que no sucedía desde que lo lograran Frodo y los suyos en El Retorno del Rey. Increíble, pero cierto. Eso, claro está, suponiendo que se les ocurra transmitir la gala, porque si no entendí mal va a empezar como... a las 6 de la mañana. Y si, esto de estar en España es un problema ;)Lo confieso, estoy dispuesta a tragarme la ceremonia entera. O al menos lo que llegue a ver antes de partir rumbo a otro emocionante día de clases. El glamour, los flashes, las sonrisas falsas, la gente posando una vez, y otra, y otra. Yo siempre dije que quería ganar un Oscar, lo reconozco. El sueño de oro de cualquier actor, supongo. Siempre y cuando ganarlo signifique que sos bueno, y no que tuviste la suerte de estar en el lugar justo, en el momento justo, para participar en la última superproducción nada original de la meca del cine. Últimamente le perdí bastante respeto a los Oscar. Así de claro. Pero este domingo... va a ser la excepción. Quizá por última vez, quizá no, voy a volver a confiar en los señores de la Academia, voy a sufrir por su culpa y tener a mano las direcciones de su casa (sólo por si acaso!). Y voy a esperar, y voy a putear, y voy a caminar por las paredes y a comerme las uñas cuando me salgan con la pausita entre "And the Oscar goes to...." y la película ganadora. Y voy a saltar, y gritar, y esas bobadas propias de la emoción, si ganan mis cowboys preferidos; y si no, golpearé el sillón y tiraré la TV por la ventana... nada fuera de lo normal, vamos. En fin, no tengo mucho más que decir. No aguanto los nervios, qué quieren que les diga. Ésta tiene que ser la noche de Brokeback, va a serlo, como que me llamo Rodoflecta! Seguramente les parecerá que me lo tomo demasiado en serio. Puede ser. Pero.... el día que sea capaz de expresar con palabras todo lo que me gustó esta película, todo lo que me hizo sentir (tal vez una frase adecuada sería "demasiadas sensaciones para un sólo momento")... cierro el blog, publico directamente un libro y me hago rica. Si alguien todavía no la vio... veala, yo me hago cargo de todos los riesgos. Si no les gusta me insultan tranquilos. Pero inténtelo, al menos.(Quién es el aguafiestas que está esparciendo el rumor de que no me llamo Rodoflecta? Maldita sea, mi propio público se rebela contra mí...)Así que... este domingo, todos con Brokeback Mountain, señores! Ahí los quiero ver, apiñados frente a la TV... digo, así no soy la única. Apoyo moral, que le dicen *cof cof* .
Los dejo con una canción de la banda sonora. Bonita, muy bonita. "He was a friend of mine" - Willie Nelson:He was a friend of mine
Every time I think of him
I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine
He died on the road
He died on the road
He just kept on moving
Never reaped what he could sow
And he was a friend of mine
I stole away and cried
I stole away and cried
'Cause I never had too much money
And I never been quite satisfied
And he was a friend of mine
He never done no wrong
He never done no wrong
A thousand miles from home
And he never harmed no one
And he was a friend of mine
He was a friend of mine
He was a friend of mine
Every time I hear his name Lord
I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine.